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Había una vez un programador llamado Elías que soñaba con la herramienta perfecta. Cansado de saltar entre terminales, editores, depuradores y clientes de API, decidió crear algo que nadie había logrado: , un programa todo en uno.

—¿Es código abierto? —preguntaban. —¿Consume 12 GB de RAM? —¿Puede hacer café?

Pack se volvió gratuito. La gente añadió plugins ridículos: un sintetizador, un modo novela visual para depurar, hasta un Tamagotchi que moría si dejabas un while(true) .