Obb Balas — Magicas - Holograma
El espejo roto detrás de ellas se recomenzó a sí mismo, pero al revés. Las grietas se cerraron, pero en lugar de reflejar a Obb, reflejaba al hombre sin rostro, que ahora tenía uno: el rostro del profesor Holograma.
—Obb —dijo ella, y su voz sonaba a estática—. ¿Por qué me trajiste de vuelta? Yo ya no era yo.
Cargó la primera bala en la hondamancia, un artilugio de bronce que el profesor le había dejado "por si algún día maduraba". Apuntó al espejo roto del sótano. Siempre supo que ese espejo no reflejaba el presente, sino el pasado. Obb Balas Magicas - Holograma
El profesor Holograma se encogió de hombros.
—Las balas mágicas —dijo el profesor— nunca fueron para salvar a nadie. Fueron para que descubrieras quién las fabricó. El espejo roto detrás de ellas se recomenzó
Pero esta vez, Obb no oyó silencio. Oyó el ruido de la flor negra cayendo al suelo. El profesor Holograma ya no estaba.
—¿Por qué? —preguntó Obb.
—La tercera bala no trae de vuelta a nadie. Trae la pregunta que nunca hiciste.