(1737-1794) publica Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano (1776-1789). Aunque se centra en Roma, su marco es universal porque analiza las causas internas (cristianismo, corrupción militar) y externas (invasiones bárbaras). Su estilo irónico y su crítica a la religión lo convierten en un monumento de la historiografía.
(1770-1831) ofrece la antítesis. En sus Lecciones sobre la filosofía de la historia universal , la historia es el despliegue del Espíritu Absoluto. Cada época tiene un "espíritu del pueblo" ( Volksgeist ). El proceso avanza desde el despotismo oriental (China, India), pasando por Grecia y Roma (libertad de algunos), hasta la monarquía constitucional prusiana (libertad de todos). Hegel justifica imperialismos y guerras como "astucias de la razón". libros sobre historia universal
En la antigüedad, la universalidad estaba limitada por el conocimiento geográfico. Polibio (200-118 a.C.) escribió una Historia para explicar cómo Roma dominó el mundo conocido en apenas 53 años. Para él, la pragmatiké historía (historia pragmática) debía buscar causas y conexiones. Estos precursores establecieron un canon: la historia universal debía ser narrativa, causal y, sobre todo, comprehensiva. Con la cristianización del Imperio Romano, la historia universal adquirió un nuevo eje teológico. San Agustín de Hipona (354-430) escribió La ciudad de Dios , donde contrastaba la ciudad terrenal (transitoria, violenta) con la ciudad celestial (eterna, divina). La historia no era un ciclo repetitivo (como para los griegos), sino un drama lineal con un inicio (Creación), un punto culminante (Cristo) y un final (Juicio Final). (1737-1794) publica Historia de la decadencia y caída
La obra cumbre medieval es Las Etimologías de San Isidoro de Sevilla (560-636), un intento de compendiar todo el saber humano. Más tarde, las Crónicas Universales (como las de Eusebio de Cesárea) sincronizaban reinos y patriarcas en tablas cronológicas. Estos libros no eran neutrales: cualquier evento histórico se interpretaba como voluntad divina, y los "paganos" o herejes eran marginalizados. El paradigma providencialista dominó Europa durante mil años. El Renacimiento trajo dos cambios radicales. Primero, la invención de la imprenta (Gutenberg, c. 1440) democratizó el acceso a los libros de historia. Segundo, el humanismo redescubrió a los clásicos paganos (Tácito, Tucídides) y desarrolló la crítica filológica. Lorenzo Valla demostró que la Donación de Constantino era una falsificación medieval. (1770-1831) ofrece la antítesis
(1889-1975) responde con su monumental Estudio de la historia (1934-1961, 12 volúmenes). Toynbee identifica 21 civilizaciones (luego 26) y sostiene que surgen en respuesta a desafíos (ambientales, militares). Su visión es más optimista que Spengler: las civilizaciones no mueren por determinismo, sino por fracaso moral.