Era una mañana cualquiera en Elmore. Gumball Watterson despertó con una sola misión: conseguir el nuevo cereal "Meteoro Choco-Estrallitas", que venía con un silbato láser de regalo. Bajó las escaleras como una avalancha azul.
Darwin, el pez naranja más optimista de la historia, saltó en su pecera con rueditas.
La onda expansiva del grito perfectamente enunciado, con el tono justo de un doblaje ochentero, atravesó Elmore. Las voces regresaron: el zumbido, los tacones, y sobre todo, el inconfundible: el increible mundo de gumball en espanol latino
Salieron disparados. La calle era un caos silencioso. Clayton se estiraba en cámara lenta sin hacer pop . La Sra. Robinson gritaba (se notaba por la cara roja) pero no salía ni un "¡JÓTAMENTE!". Hasta el Tiranosaurio Rex del museo se veía triste rugiendo sin audio.
Todo volvió a la normalidad. Richard apareció flotando con la nube. Era una mañana cualquiera en Elmore
"Y así, Gumball y Darwin salvaron Elmore, aunque igual se quedaron sin cereal. Pero oigan, ¿quién necesita azúcar cuando tienes amigos... y un papá flotante?"
Richard, su papá, asomó la cabeza desde el sillón con una nube rosada flotando sobre él. Darwin, el pez naranja más optimista de la
—¡Fue una inversión estratégica! —dijo, flotando lentamente hacia el techo—. Y además, ya me comí las hojuelas normales.